La historia de éxito del conejo malo comienza con un niño obsesionado con los discos que eventualmente pasaría a publicar sus primeros intentos musicales en SoundCloud, donde las bondades de la tecnología condujeron a su primer contrato de producción. Benito Antonio Martínez tomó los ritmos que lo rodeaban cuando era niño para contribuir al género que lo llevó al estrellato internacional; la salsa y el merengue de su padre junto a los boleros de su madre conforman en el ADN de esta música que se canta hoy en incontables idiomas.
Bad Bunny es un artista único en su especie, cuya obra y personaje público han servido para hablar sobre un concepto contemporáneo de masculinidad, reinventar la música urbana y canalizar su influencia hacia el activismo.